viernes, 4 de junio de 2010

La dura realidad

Eso es. Cada mañana luego de la ducha, me enfrento a mí misma. Desnuda, imperfecta, frente al espejo. Me tengo compasión y luego decido que no es tan difícil enfrentar al mundo un día más. Es un cliché, pero es así: esa es la pura y santa verdad.

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